martes, 15 de diciembre de 2015

El cáliz del olvido



Bebo de la blanca y desgastada copa del olvido. Quizás así todo mi dolor desaparecerá por siempre. La negra muerte en la noche aciaga ocupará mi ser. Perder todo. Lo que amé, lo bueno, lo bello, lo vivo... y todo ese inmenso ejército de vacío que llevo en mi. Bebo para olvidar una gran pena, imperecedera herida divina. Ya amanece en esta playa, es hora de beber del cáliz sin nombre. Poco a poco, voy olvidando. Todo es mas llevadero. Y muero, y muero... por fin la paz del silencio, sobre aguas saladas, mientras el gran sol despierta del sueño. 





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